10:12 h
El camión echó a andar y le seguí. Primero dirección Donostia. Luego, Baiona, Burdeos y Tours. Más tarde París, Lille y Lieja. Por Lieja pasé con un cartel puesto en el parabrisas que ponía 1-7 y tocando el claxón. Pero nadie se ofendió. Ya me habían dicho a mí que los belgas tenían muy mala memoria...
Ahora que lo cuento, no recuerdo ni dónde paramos a dormir. Lo único que hacía era seguir al camión. Paraba donde él paraba, giraba donde él girba e incluso daba las mismas tres vueltas a la misma rotonda cuando él dudaba qué salida tomar.
Y es que ella no dejaba de mirarme y de sonreirme. A mí. Solo a mí.
Todo el mundo sabe que cuando un camión pasa de un país a otro, automáticamente, como por arte de magia, el cartel publicitario que lleva puesto cambia de idioma y se adapta al del país. Es decir, si pone "Aceitunas sin hueso" y pasas por Inglaterra, el cartel automáticamente y a la velocidad de la luz, se convertirá en un "Olives without bone". En un visto y no visto. En un di-da. Y aunque estés atentamente mirando el cartel para ver el efecto, es imposible apreciarlo. Para cuando te das cuenta, ya está cambiado.
¿Qué pasas por Francia?, pues en el cartel pondrá "Des olives sans os". ¿Qué pasas por Bélgica? Pues no se por qué pero pone lo mismo que cuando pasas por Francia. Yo creo que los belgas no tienen ese sistema conectado. No les interesará por algo. No sé.... quizás es que como tienen poca memoria se les olvida activarlo. ¿Y cuando pasas por Alemania? Ponen lo que les sale de las pelotas. Como solo ellos saben alemán, pues ponen lo que quieren. Lo mismo te ponen "aceitunas sin hueso" que "vamos a daros por el culo en la Eurocopa" o "tonto el que lo lea". Hacen lo que quieren. Pero bueno, por eso son alemanes.
Pues bien... misteriosamente, el cartel al que seguía no cambió. Ni al pasar por Francia, ni al pasar por Bélgica (lógico, estaría desactivado el sistema), ni al entrar en Alemania. Qué va. Miraba el cartel y seguía sugeriendo lo mismo. No cambiaba. "Ven al placer azul".
Y fuí.... vaya que sí fuí.
Y bueno.... pues siguiendo al camión, poco a poco, llegamos a una fábrica. Aunque no había quitado la mirada del cartel del camión y no había podido ver ninguna señal, creo que estábamos en Frankfurt. No me costó mucho saberlo. Y es que todo el mundo por la calle iba con su salchicha en la mano. Mira que son cabezascuadradas estos alemanes. Con tal de mantener sus tradiciones y sus tópicos, cualquier cosa. No se.... llévala en un tupper o en un bolsillo... Pues no. En la mano. Un habitante de Frankfurt, una salchicha en la mano. No fallaba. Lo bueno es que era fácil reconocer a los turistas. Ninguno llevaba ninguna salchicha. Por lo menos, a la vista.
Cuando llegamos a la fábrica vino mi desolación. El camión entró por una verja que se abrió a su paso. Y justo en el momento en el que yo también iba a entrar, salió un alemán de una garita y me dió el alto. Supe que era alemán, porque hablaba raro. Aunque debía de ser de otro pueblo, porque no llevaba ninguna salchicha en la mano.
- ¿Qué desea, señor?
- Sie können sich nicht bewegen
- Disculpe, no le entiendo.
- Es kann vorkommen, hier nur autorisiertes personal
- Mi ser of Bilbao
- Sie können sich nicht bewegen
- Sí.... ya.... si eso ya lo ha dicho antes...
- Bitte zurück ausschalten und gehen weg oder wenn sie nicht die Polizei
- No... tranquilo.... si por más que insistas no te voy a entender...
- Bitte sehen Sie von mir bekommen gewalttätige
- Inglis?
- Nein, ich spreche kein Englisch. Bitte, gehen
- Nada... y dale con la matraca... que no le entiendooooo.... que le estoy preguntando si sabe ingles...
- Retirés anstelle einer Hure
- Vamos a ver....
- Retirés anstelle einer Hure
- Nada... que no hay manera...qué burro es el cabrón...
martes, 3 de junio de 2008
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