martes, 3 de junio de 2008

Día Nº 12.515 (Cap.I)

9:23 h

La semana pasada estuve de viaje. En Alemania. Dos días. Bueno, casi tres. Ha sido un viaje extraño, raro, diferente. Extraño, por inesperado. Raro porque he ido en coche. Y diferente, porque no he llevado maleta.


La culpa no es mía. Es de Nestlé. Sí, Nestlé.... en su vertiente de fabricante de helados. Siempre he sido un fan de los helados, sobre todo en mi época adolescente. Y si algo me ha marcado en esa época han sido los atracones de "Colajet" que nos pegábamos. Bueno, los atracones y los calentones que sufríamos cuando alguna de las chicas que nos gustaba se acercaba al del kiosco y le decía "dame un frigodedo". Y luego nos miraba y sonreía, mientras nos quedábamos con la boca abierta y las gotas del Colajet derritiéndose por el calor nos caían en el pantalón. Buff.... aquello era una bomba. Un mito erótico el del Frigodedo.


Más tarde lo intentó sin éxito Miko con su Mikonejo, que sonaba más burdo y chabacano. Posteriormente, siendo uno ya más mayorcito, apareció el famoso Calippo con su archirepetido "lo aprietas y sube, lo dejas y baja" con clara referencia sexual. Pero ya no calentaba lo mismo. Qué va. Por no hablar de los últimos intentos de los fabricantes de mezclar sensualidad y helados..... el Pirulo tropical, los Magnum y sus anuncios subiditos de tono, etc...


Qué va.... nada de nada.



Pero sin embargo el otro día, caí en la tentación. Vaya si caí...

Día Nº 12.515 (Cap. II)

9:53 h

Como os decía antes, estuve de viaje por culpa de Nestlé y sus helados. Bueno, concretamente, por un anuncio de sus helados.


Y es que todo sucedió casi sin darme cuenta. Salí de la empresa en la que había estado metido toda la tarde. Estaba cansado y con la mente en blanco. Mi único objetivo que quedaba por cumplir en ese triste día era conducir hasta casa, hacerme la cena y meterme a la cama. Y dormir. Solo dormir.


Abrí el coche. Dejé la chaqueta. Entré. Me puse el cinturón. Arranqué y cogí la carretera rumbo a mi solitario hogar. Iba tranquilo. Sin pensar en nada. Puse la radio. Como siempre, nada bueno. Mejor será que ponga buena música. Vamos a ver... ¿qué hay por aquí?....


Silvio.... bien... perfecto.


Mierda. Caravana. Qué raro.

Tu imagen me llegó
a las seis menos diez
y no pude dormir
ni un instante después.

Te confundías con mis sábanas,
te me enredabas en la sien.

Lucías tan realque casi fui feliz.
Pero a las seis y diez
me comprendí sin ti.
Eran mis solitarias sábanas
y una habitual mañana gris.

Y tú eras mi viento, mas no a favor.
Eras mi barca en el pedregal,
eras mi puerta sin tirador,
eras mi beso buscando hogar.

Y tú eras un parto de antigüedad,
maña de un diablo despertador

Eras espuma de soledad,
carne con llagas de desamor.
Y así fuiste la otra mitad
de amanecer
que no alumbró jamás.

(Silvio Rodríguez)


Joder. Hay que ver qué bien suena esto. Menos mal que no me ve nadie. Y es que a nadie nos gusta que nos vean llorar.


A ver dónde he puesto los kleenex...


Y fué abrir la guantera, agachar la cabeza, coger el kleenex y en el momento en el que levanté la mirada, estaba ahí.


Ostias....

Día Nº 12.515 (Cap. III)


10:05 h

Delante mío había.... había... había un camión.

Pero no era un camión cualquiera. Qué va. Detrás llevaba un cartel enorme. Creo que era el cartel más grande del mundo. O al menos, eso me parecía.

Y en él, mirándome fijamente, una chica. Me miraba. Me miraba a mí. Solo a mí. Y sonreía. Y había escrito algo a su lado. Algo para que yo lo leyera. Yo. Solo yo.

"VEN AL PLACER AZUL"

Y fuí. Vaya que sí fuí...


Día Nº 12.515 (Cap. IV)

10:12 h

El camión echó a andar y le seguí. Primero dirección Donostia. Luego, Baiona, Burdeos y Tours. Más tarde París, Lille y Lieja. Por Lieja pasé con un cartel puesto en el parabrisas que ponía 1-7 y tocando el claxón. Pero nadie se ofendió. Ya me habían dicho a mí que los belgas tenían muy mala memoria...

Ahora que lo cuento, no recuerdo ni dónde paramos a dormir. Lo único que hacía era seguir al camión. Paraba donde él paraba, giraba donde él girba e incluso daba las mismas tres vueltas a la misma rotonda cuando él dudaba qué salida tomar.

Y es que ella no dejaba de mirarme y de sonreirme. A mí. Solo a mí.


Todo el mundo sabe que cuando un camión pasa de un país a otro, automáticamente, como por arte de magia, el cartel publicitario que lleva puesto cambia de idioma y se adapta al del país. Es decir, si pone "Aceitunas sin hueso" y pasas por Inglaterra, el cartel automáticamente y a la velocidad de la luz, se convertirá en un "Olives without bone". En un visto y no visto. En un di-da. Y aunque estés atentamente mirando el cartel para ver el efecto, es imposible apreciarlo. Para cuando te das cuenta, ya está cambiado.

¿Qué pasas por Francia?, pues en el cartel pondrá "Des olives sans os". ¿Qué pasas por Bélgica? Pues no se por qué pero pone lo mismo que cuando pasas por Francia. Yo creo que los belgas no tienen ese sistema conectado. No les interesará por algo. No sé.... quizás es que como tienen poca memoria se les olvida activarlo. ¿Y cuando pasas por Alemania? Ponen lo que les sale de las pelotas. Como solo ellos saben alemán, pues ponen lo que quieren. Lo mismo te ponen "aceitunas sin hueso" que "vamos a daros por el culo en la Eurocopa" o "tonto el que lo lea". Hacen lo que quieren. Pero bueno, por eso son alemanes.


Pues bien... misteriosamente, el cartel al que seguía no cambió. Ni al pasar por Francia, ni al pasar por Bélgica (lógico, estaría desactivado el sistema), ni al entrar en Alemania. Qué va. Miraba el cartel y seguía sugeriendo lo mismo. No cambiaba. "Ven al placer azul".

Y fuí.... vaya que sí fuí.


Y bueno.... pues siguiendo al camión, poco a poco, llegamos a una fábrica. Aunque no había quitado la mirada del cartel del camión y no había podido ver ninguna señal, creo que estábamos en Frankfurt. No me costó mucho saberlo. Y es que todo el mundo por la calle iba con su salchicha en la mano. Mira que son cabezascuadradas estos alemanes. Con tal de mantener sus tradiciones y sus tópicos, cualquier cosa. No se.... llévala en un tupper o en un bolsillo... Pues no. En la mano. Un habitante de Frankfurt, una salchicha en la mano. No fallaba. Lo bueno es que era fácil reconocer a los turistas. Ninguno llevaba ninguna salchicha. Por lo menos, a la vista.

Cuando llegamos a la fábrica vino mi desolación. El camión entró por una verja que se abrió a su paso. Y justo en el momento en el que yo también iba a entrar, salió un alemán de una garita y me dió el alto. Supe que era alemán, porque hablaba raro. Aunque debía de ser de otro pueblo, porque no llevaba ninguna salchicha en la mano.


- ¿Qué desea, señor?
- Sie können sich nicht bewegen
- Disculpe, no le entiendo.
- Es kann vorkommen, hier nur autorisiertes personal
- Mi ser of Bilbao
- Sie können sich nicht bewegen
- Sí.... ya.... si eso ya lo ha dicho antes...
- Bitte zurück ausschalten und gehen weg oder wenn sie nicht die Polizei
- No... tranquilo.... si por más que insistas no te voy a entender...
- Bitte sehen Sie von mir bekommen gewalttätige
- Inglis?
- Nein, ich spreche kein Englisch. Bitte, gehen
- Nada... y dale con la matraca... que no le entiendooooo.... que le estoy preguntando si sabe ingles...
- Retirés anstelle einer Hure
- Vamos a ver....
- Retirés anstelle einer Hure
- Nada... que no hay manera...qué burro es el cabrón...



Día Nº 12.515 (Cap. V)

11:13 h

Ese día tuve que dormir en el coche. Pero al día siguiente, volví a la fábrica. Insistí. Iba en busca del placer azul. El placer azul que estaba dentro de aquella fábrica.

Esta vez el de seguridad que me salió al paso era diferente al del día anterior. Y este sí era de Frankfurt. Llevaba su correspondiente salchicha en la mano. Y menuda pedazo de salchicha. Seguro que era de alguno de los barrios del Centro.

No hubo suerte. Hablaba igual de raro que el del día anterior. Y no había forma de convencerles. Pensaba que el ir vestido con traje y corbata me daba más oportunidades de que me tomara en serio, pero no. Qué va. Quizás el hecho de que la corbata estuviera más arrugada que una pasa, que pareciera que tenía goondrinos en el pelo y mi olor a sudor después de dos días siguiendo a aquél camión, me restara credibilidad. Es posible.

Ese día no hubo suerte. Ni por la mañana ni por la tarde. En cuanto me acerqué a la fábrica después de comer una salchicha en un bar me dí cuenta que iba a ser aún más compicado que a la mañana. Y es que le tocaba turno al de seguridad del día anterior. Al que, al parecer, no era de Frankfurt. Aunque me rompió los esquemas cuando al acercarme ví que llevaba una salchicha en la mano. Al principio pensé que era la porra, pero cuando me acerqué y ví que era una salchicha, me quedé parado, pensando. He llegado a la conclusión que debe ser que los lunes, miércoles y viernes no lleva salchicha porque no nació en Frankfurt y los martes y jueves sí lleva salchicha porque vive allí. Creo que va así el tema.

Bueno, la cosa es que me mandó con viento fresco. Ahí me di cuenta que me iba a ser imposible llegar al placer azul.

Esa noche dormí otra vez en el coche.

Día Nº 12.515 (Cap. VI)

11:51 h


El día siguiente fué igual de infructuoso. Fué imposible acceder a aquella fábrica. Imposible.


Y decidí volverme. No tanto porque las esperanzas de entrar en aquella fábrica se me hubieran diluido, qué va... todos sabemos que tarde o temprano aquellos guardas cometerían algún fallo... o que a mí se me ocurriría algún plan... Pero no podía seguir allí. Tenía que volver a casa. Y es que al día siguiente a la noche, ponían en La2 una película que quería ver. No me pregunteis qué película porque no me acuerdo. Solo sé que en ese momento mi objetivo principal en la vida era llegar a casa para ver esa película.


Y no. No podía grabarla en video. Por dos razones. Primero, porque fué un viaje no planificado. Y es que es lo que pasa, el placer te aparece cuando menos y donde menos te lo esperas. Y segundo, porque el video que tengo es Beta. Sí, qué pasa. Yo fuí uno de los que tuvo un video Beta. Y aunque tengo una cinta vírgen, ésta ya no es vírgen. No, no es que se haya follado al video. Qué va. Lo que pasa es que en ella tengo grabados dos especiales de Martes y Trece que veo cada domingo a la tarde. Y no los puedo borrar. Y como ya no quedan vírgenes. Cintas vírgenes, me refiero. Bueno.... y de las otras, como que tampoco...


Y me volví a ver la película de La2. No me pregunteis qué película porque no me acuerdo. Sólo sé que en ese momento mi objetivo principal en la vida era llegar a casa para ver esa película.


Me dió pena no poder entrar en el placer azul. Pero algún día volveré a Frankfurt.

Día Nº 12.515 (Cap. VII)

12:31 h


A la vuelta, decidí volver a pasar por Lieja. Saqué de nuevo el cartel con el 1-7 y toqué el claxón, pero nada. Ni caso. Definitivamente los belgas no tienen memoria. O al menos los de Lieja.


Creo que preferiría ser de Frankfurt que de Lieja. Preferiría tener que ir toda mi vida con una salchicha en la mano que no tener memoria.

Día Nº 12.515 (Cap. VIII)

13:01 h


Al llegar a casa encontré en la encimera una Nota.

"¿Dónde estás? Te he estado llamando y estaba preocupada. No das señales de vida. Llámame para avisarme que estás bien.

Si necesitabas evadirte unos días para pensar en lo nuestro, lo entiendo. Y no te culpo por ello. Yo también le estoy dando muchas vueltas. Sé que es complicado, pero a veces hay que tomar estas decisiones. No te tortures, que es culpa de los dos. No solo tuya.

Un beso

PD: ¿Qué has hecho con el salero?"






Debajo de esta Nota, había otra.

"Se me olvidaba. Te he dejado un tupper con salchichas picantes como las que te gustan. Te las ha hecho mi madre.

Un beso"






No sabía que las Notas se reproducían solas cuando te ibas sin avisar....y es que debajo, había una tercera Nota.



"COMPRAR UN SALERO SIN FALTA"